Puma vuelve a dar la nota y redobla su compromiso, ya no sólo con el fútbol africano sino con todo el continente. En una acción conjunta con el Programa Ambiental de las Naciones Unidas o UNEP (United Nations Environment Programme), la empresa alemana diseñó el llamado "Africa Unity Kit", los nuevos uniformes que lucirán las doce selecciones africanas que patrocina.
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En Haití el fútbol puede esperar
El fútbol puede esperar. El estadio Sylvio Cator de Port-au-Prince hoy se transformó en un campo de refugiados. El tremendo dolor del pueblo haitiano necesita de la ayuda del mundo entero. Y el mundo del fútbol también puede hacer su aporte, en medio de los millones que giran a su alrededor.El Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, envió una carta de apoyo al presidente la Federación de Haitiana de Fútbol, después del terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter que el 12 de enero asoló la isla caribeña de La Española, con el epicentro a quince kilómetros de la capital, Port-au-Prince.
"Las informaciones que nos llegan dan parte de una gran desolación ... (continúa leyendo)
Artículo de Just Fontaine
Tirar La Pelota Afuera Y Otras Cosas.
A la luz de los últimos encuentros de fútbol que he visto -que son muchos y de todas las ligas de Europa y del mundo- me parece importante volver a hablar de fases de juego y temas de arbitraje, incluso corriendo el riesgo de ser pesado. Pero es por el bien del fútbol. Es también para volver a hablar del fair play que es indudablemente uno de los grandes esfuerzos que tiene que hacer el juego más universal.
Otra vez, y en esta ocasión para aliviar la conversación, tomaré el ejemplo del rugby para describir y comparar el comportamiento de los jugadores de ambos deportes y las decisiones que se aplican a las acciones más polémicas. En el rugby, cuando el juego se desarrolla y un hombre ha caído al suelo lesionado, la jugada sigue mientras entran en el campo masajista y médico para cuidar el lesionado.
Allí está la clave. El jugador de rugby no se cae al suelo lesionado por gusto. Y sabiendo que el juego va a continuar, no tiene tampoco interés en fingir. Pues a ver si podemos imaginar esto en el fútbol. Seamos irónicos e imaginativos como los futbolistas. Para solucionar el problema de tirar o no la pelota fuera cuando un jugador rival cae al suelo supuestamente lesionado, imitemos al rugby: entrarían entonces los servicios médicos mientras se sigue jugando. Ningún interés porque la acción sigue. ¿Pero qué inventar para sacar ventaja? Pues un segundo médico, un segundo masajista, una o dos enfermeras, unas camillas, según el grado de relevancia de la lesión, un fisioterapeuta, un psicólogo... y ¿por qué no? un nutricionista, todos estos asistentes médicos para llenar el campo de obstáculos e así impedir el buen desarrollo del contraataque adverso. Pura ironía e imaginación...
En el fútbol, efectivamente y por desgracia, no faltan recursos para perder tiempo. Es la famosa lesión fingida que permite evitar un contraataque letal del contrario porque se ha popularizado este falso fair play en el fútbol de echar la pelota fuera... para recuperarla porque el contrario tiene también que ser fair play y la devuelve. Ocurre que unos países no lo hacen, luchando contra este arma anti-fair play o porque en sus países no se les pasa por la cabeza de hacer teatro y se impone el fair play (Inglaterra y Alemania, por ejemplo). Pero si este problema no se resuelve por los propios conceptos nacionales o educativos, surgen abusos y hay goles que se marcan mientras esté en el suelo un jugador lesionado (o no). Cabe apuntar que al menos el 95% de los jugadores supuestamente lesionados y caídos en el terreno de juego, no lo están; y entre el 5% restante, la inmensa mayoría sólo sufre un golpe.
¿Entonces cómo resolver dicho problema bochornoso de nuestro juego? En el estado actual del espíritu del fútbol, en particular en los países latinos, desgraciadamente sólo veo una persona habilitada para poner orden y criterio: El árbitro. Una carga más para él, el pobre, que ya tiene bastante sólo con impartir justicia en el fútbol, pero que siempre debe controlar a jugadores que no le ayudan, interpretando el reglamento siempre al límite para ganar tiempo cuando les interesa.
Una responsabilidad más para los árbitros, probablemente porque la muchos jugadores no quieren cargar con sus propias responsabilidades que nos son otras que las de jugar... Tanto cuando se gana como cuando se pierde. Jugar.
Tags: Articulo de just fontaine
A la luz de los últimos encuentros de fútbol que he visto -que son muchos y de todas las ligas de Europa y del mundo- me parece importante volver a hablar de fases de juego y temas de arbitraje, incluso corriendo el riesgo de ser pesado. Pero es por el bien del fútbol. Es también para volver a hablar del fair play que es indudablemente uno de los grandes esfuerzos que tiene que hacer el juego más universal.
Otra vez, y en esta ocasión para aliviar la conversación, tomaré el ejemplo del rugby para describir y comparar el comportamiento de los jugadores de ambos deportes y las decisiones que se aplican a las acciones más polémicas. En el rugby, cuando el juego se desarrolla y un hombre ha caído al suelo lesionado, la jugada sigue mientras entran en el campo masajista y médico para cuidar el lesionado.
Allí está la clave. El jugador de rugby no se cae al suelo lesionado por gusto. Y sabiendo que el juego va a continuar, no tiene tampoco interés en fingir. Pues a ver si podemos imaginar esto en el fútbol. Seamos irónicos e imaginativos como los futbolistas. Para solucionar el problema de tirar o no la pelota fuera cuando un jugador rival cae al suelo supuestamente lesionado, imitemos al rugby: entrarían entonces los servicios médicos mientras se sigue jugando. Ningún interés porque la acción sigue. ¿Pero qué inventar para sacar ventaja? Pues un segundo médico, un segundo masajista, una o dos enfermeras, unas camillas, según el grado de relevancia de la lesión, un fisioterapeuta, un psicólogo... y ¿por qué no? un nutricionista, todos estos asistentes médicos para llenar el campo de obstáculos e así impedir el buen desarrollo del contraataque adverso. Pura ironía e imaginación...
En el fútbol, efectivamente y por desgracia, no faltan recursos para perder tiempo. Es la famosa lesión fingida que permite evitar un contraataque letal del contrario porque se ha popularizado este falso fair play en el fútbol de echar la pelota fuera... para recuperarla porque el contrario tiene también que ser fair play y la devuelve. Ocurre que unos países no lo hacen, luchando contra este arma anti-fair play o porque en sus países no se les pasa por la cabeza de hacer teatro y se impone el fair play (Inglaterra y Alemania, por ejemplo). Pero si este problema no se resuelve por los propios conceptos nacionales o educativos, surgen abusos y hay goles que se marcan mientras esté en el suelo un jugador lesionado (o no). Cabe apuntar que al menos el 95% de los jugadores supuestamente lesionados y caídos en el terreno de juego, no lo están; y entre el 5% restante, la inmensa mayoría sólo sufre un golpe.
¿Entonces cómo resolver dicho problema bochornoso de nuestro juego? En el estado actual del espíritu del fútbol, en particular en los países latinos, desgraciadamente sólo veo una persona habilitada para poner orden y criterio: El árbitro. Una carga más para él, el pobre, que ya tiene bastante sólo con impartir justicia en el fútbol, pero que siempre debe controlar a jugadores que no le ayudan, interpretando el reglamento siempre al límite para ganar tiempo cuando les interesa.
Una responsabilidad más para los árbitros, probablemente porque la muchos jugadores no quieren cargar con sus propias responsabilidades que nos son otras que las de jugar... Tanto cuando se gana como cuando se pierde. Jugar.
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Muertes en el fútbol
Son muchos los casos de muerte súbita en el terreno de juego. El fútbol está presente en la mayoría de estadísticas como uno de los deportes en los que ocurren más muertes de este tipo. La muerte de Antonio Puerta, futbolista del Sevilla de 22 años, tras múltiples paradas cardiorrespiratorias, vuelve a reformular preguntas aún sin respuesta. Un 90% de las causas son hasta ahora diagnosticables a través de pruebas o de los historiales clínicos. Pero aún hay muchos casos que, a pesar de revisiones completas, se escapan de lo previsto. Queda aún mucho camino por recorrer.
En general, la incidencia de muerte súbita durante la actividad deportiva es escasa y varía según el país y el deporte practicado (alrededor de 0,26 casos por 100.000 habitantes al año). En deportistas de competición de las high schools americanas se estima en torno a 1 caso entre 200.000 al año, mientras que en corredores de maratón la incidencia es de 1 por 50.000 y en joggers de 1 por 15.000 practicantes al año. En España se calcula que más de 12 millones de personas practican deporte, con más de 6 millones de deportistas federados. No hay datos concluyentes sobre los casos de muerte súbita asociada al deporte en nuestro país. Según los datos de la Mutualidad General Deportiva, entre 1994 y 1997 se produjeron 191 fallecimientos, la mayoría de origen traumático y sólo 21 (10,9%) de causa cardiaca.
Actualmente la Federación Española de Medicina del Deporte está diseñando un Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en el Deportista (MASD) que indudablemente tendrá un valor extraordinario para conocer la incidencia y causas reales de este proceso entre los deportistas de nuestro medio. Dentro de las causas que provocan muerte súbita entre los deportistas, la patología cardiovascular es la más frecuente, al igual que en la muerte súbita no asociada al deporte. En practicantes de mayor edad predomina la enfermedad ateromatosa coronaria, mientras que en los más jóvenes destacan las cardiopatías de origen congénito. Se han publicado diversas series de muerte súbita asociada al deporte que difieren en cuanto a la población estudiada y al método de estudio. Una de las más interesantes es una serie española procedente del medio forense, que revisa los casos ocurridos en España desde 1995 hasta el 2001. En el estudio se recogieron 61 casos de muerte súbita en una edad comprendida entre los 11 y los 65 años, siendo 59 de ellos varones y 2 mujeres.
En general, la incidencia de muerte súbita durante la actividad deportiva es escasa y varía según el país y el deporte practicado (alrededor de 0,26 casos por 100.000 habitantes al año). En deportistas de competición de las high schools americanas se estima en torno a 1 caso entre 200.000 al año, mientras que en corredores de maratón la incidencia es de 1 por 50.000 y en joggers de 1 por 15.000 practicantes al año. En España se calcula que más de 12 millones de personas practican deporte, con más de 6 millones de deportistas federados. No hay datos concluyentes sobre los casos de muerte súbita asociada al deporte en nuestro país. Según los datos de la Mutualidad General Deportiva, entre 1994 y 1997 se produjeron 191 fallecimientos, la mayoría de origen traumático y sólo 21 (10,9%) de causa cardiaca.
Actualmente la Federación Española de Medicina del Deporte está diseñando un Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en el Deportista (MASD) que indudablemente tendrá un valor extraordinario para conocer la incidencia y causas reales de este proceso entre los deportistas de nuestro medio. Dentro de las causas que provocan muerte súbita entre los deportistas, la patología cardiovascular es la más frecuente, al igual que en la muerte súbita no asociada al deporte. En practicantes de mayor edad predomina la enfermedad ateromatosa coronaria, mientras que en los más jóvenes destacan las cardiopatías de origen congénito. Se han publicado diversas series de muerte súbita asociada al deporte que difieren en cuanto a la población estudiada y al método de estudio. Una de las más interesantes es una serie española procedente del medio forense, que revisa los casos ocurridos en España desde 1995 hasta el 2001. En el estudio se recogieron 61 casos de muerte súbita en una edad comprendida entre los 11 y los 65 años, siendo 59 de ellos varones y 2 mujeres.
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